Del gasto total de la producción de papa, los pesticidas absorben el 17%, en parte por una deficiencia de uso.
La intensificación del área papera en estas altiplanicies de suelos negros profundos del Carchi (12.630 ha) causó la aplicación de grandes cantidades de pesticidas y fertilizantes químicos a partir de los setenta.
Sin asistencia técnica y casi nula capacitación, los cultivadores del tubérculo en vez de aprovechar todo el potencial de los insumos para controlar plagas y enfermedades y subir rendimientos, cayeron en un uso irracional que atenta contra su salud, el medio ambiente y la rentabilidad, que en la actualidad tiene un costo referencial mínimo de 7 dólares por saco de 100 libras.
Cambio de conducta
Hace cuatro años, la entidad que representa parte de la industria agroquímica, Croplife Ecuador, inició el proyecto Carchi de Manejo correcto de fitosanitarios y Manejo Integrado de Plagas (MIP), entrenando a los productores y a aplicadores. Más adelante se vincularon técnicos del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) para dar capacitación, con la idea de reducir el alto costo y la exposición a los plaguicidas.
Un cambio de actitud que no ha sido asimilado aún por los papicultores viejos pero sí por las nuevas generaciones, pues según la evaluación de este trabajo, se refleja que el 77% aduce haber bajado costos en el 30% y que son escasas las intoxicaciones del personal (mareo, dolor de cabeza, vómito, debilidad muscular, temblores, visión borrosa, náuseas y lagrimeo).
El 97% de agricultores encuestados por Iniap dijo conocer el significado del color de las etiquetas, y un porcentaje de más del 70% toma las debidas precauciones en la fumigación, almacenamiento y destrucción de los envases vacíos de los plaguicidas.
Croplife, el Consejo Agropecuario del Carchi, la Federación de Asociaciones Campesinas del Carchi y la Prefectura continúan dicho plan con ambiciosas metas.