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| ¡Mostro de novela!, los últimos capítulos |
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| Jorge Toledo, David Reinoso y Cristian Cortez. | | |
| Texto: Katherine Villavicencio | Fotos: Carlos Barros / EL UNIVERSO
El abrumador rating de El Cholito, que en ciertas noches de transmisión ha alcanzado los 40 puntos, alargó a 120 capítulos la telenovela. Tres cabezas, Jorge Toledo, David Reinoso y Cristian Cortez, se involucran en los libretos, sus cambios y la aceptación de los personajes. Anuncian que habrá más Cococha, Jasún y Marc Anthony para el final.
Estudio listo. Luces. Cámaras… La acción llega por sí sola. Y la pone David Reinoso desde que sale del camerino del estudio Alberto Borges, de Ecuavisa, convertido en Pepe Chalén, El Cholito, que pasó de un sketch cómico a protagonista de la telenovela nacional con mayor rating en la televisión ecuatoriana.
Tras cámaras, el movimiento no cesa en el estudio que recrea a Imagen TV, el canal en torno al cual se desarrolla la telenovela. Es miércoles. 17:30. El diputado Silverio Echeverría (que encarna el actor cubano Bernardo Menéndez) termina su escena y sale del set a fumar un cigarrillo en la vereda de la calle Boyacá, mientras el licenciado Soto (Andrés Garzón) llega corriendo para cambiarse y empezar la suya.
Reinoso espera, ya maquillado y retocado, para rodar su parte. Pero hasta tanto hace un espacio y se toma fotos con poses y gestos de El Cholito, concede entrevistas, entra al camerino a bromear con sus compañeros e ingresa al set para seguir el curso de la telenovela.
Él le pone ingredientes propios a cada capítulo y sugiere cambios al libreto, cuando considera que El Cholito no se adaptaría a determinadas situaciones planteadas en el texto. Lo hace en el mismo momento de grabar. Antes le resultaría imposible porque David no se estudia los guiones.
“Por ejemplo, ahorita no sé qué voy a grabar, me dan el texto, lo leo y eso sí, pido los antecedentes a los asistentes de dirección y me dicen antes pasó esto o no”.
Lo confiesa con una sonrisa cómplice, al puro estilo de Pepe Chalén, y lo justifica también con sus palabras: “Lo bueno es que domino el personaje, porque una cosa si te digo que me he quedado asombrado de yo mismo y mi persona es que yo soy una bala… a mí me dan el texto, lo leo y ya está”. “Pero también me han tocado monólogos de llanto y todo”.
Ese estilo, alguna que otra improvisación, y el rating arrasador de la novela (ha llegado a ubicarse en 40 puntos) han marcado cambios en los libretos establecidos. El más representativo: alargar la historia a 120 capítulos, cuando fue concebida inicialmente para 40.
“Dijeron (en el canal) dividamos los capítulos de una hora en 80 de media hora. Luego, cuando vieron el éxito, nos dijeron hagamos 100 capítulos y ahora nos pidieron 20 más”, cuenta Reinoso.
Más personajes El rating se ha involucrado en las nuevas grabaciones. Cristian Cortez, el libretista principal y jefe del equipo creativo de la telenovela, dice que en los capítulos siguientes se les da mayor intervención a ciertos personajes, como la Cococha (interpretado por Marcela Ruette), porque gusta. Y que otros elementos, como el gallo Marc Anthony, compañero inseparable de El Cholito, se mantendrán fieles hasta el final.
Aunque ello haya implicado conseguir gallos extras. El de ahora es el tercero que emplea la producción. Marc Anthony fue idea suya. Nació considerando que El Cholito debía tener una mascota, alguien a quien contarle sus problemas, y que además fuera muy criollo. Su nombre tiene una explicación corta, clara y jocosa: el gallo canta, es flaco y feo.
La Cococha, la amiga superaniñada de la niña María Gracia, que mantiene varios romances en Imagen TV, fue un personaje que nació del equipo de trabajo de la novela. Empezó a despuntar desde antes de que saliera al aire, dice Reinoso, por eso se le dio un poco más de fuerza y énfasis. Ahora, con la recepción que tiene, se consolidará más en los siguientes capítulos.
“Se ha ido pensando que hay personajes que tienen mayor aceptación que otros, se ha pensado en la reacción del público, pero básicamente los lineamientos generales son tal cual se planeó la telenovela”, aclara Cristian Cortez, el libretista que dedica madrugadas y fines de semana y un promedio de siete horas diarias a escribir y corregir los próximos capítulos.
Cortez dirige el equipo creativos, integrado por los dialoguistas Luis Pérez, Cecil Stacio y Eddie González. Ellos escriben los diálogos con base en los lineamientos del libretista y la idea original de Jorge Toledo, director general de la telenovela.
Toledo es quien permanece fijo durante las grabaciones, que se realizan de martes a viernes, incluso hasta la medianoche, y con dos unidades: una en exteriores y otra en el estudio Alberto Borges. Allí, mientras se prueban las luces para una nueva escena y el equipo técnico y de actores se da tiempo para comer una galletas de coco con leche, el mentalizador del dramatizado dice que sabían que el producto iba a ser un éxito, aunque no a la escala que ha llegado.
El rating los satisface, pero también los obliga a enriquecer libretos, intensificar diálogos y darle gusto al público. Y eso se traducirá –en los próximos capítulos– en más Cococha, Jasún (Tania Salas, madre de Xiomi y lectora de tarot del barrio), Michael, Xiomi (Flor María Palomeque) y Hólger (Roberto Chávez), algunos de los personajes que más pegue han tenido.
A más del rating, la salida de la Niña María Gracia (Giovana Andrade) debido a problemas de salud alteraron el curso de la telenovela. Toledo dice que aquello hizo buscar alternativas creativas que enriquecieron el dramatizado, en el que se incluirán nuevos personajes antes del final.
Del sketch al drama Aunque era un producto ya probado, el paso del sketch a la novela fue el gran desafío o la “audacia”, como dice Reinoso, de El Cholito. Para ello, Cortez y el equipo creativo trabajaron en una estructura de melodrama, que deja de lado lo caricaturesco del personaje y lo humaniza, sin alterar –por supuesto– esa dosis de comedia.
“Mostro”, por ejemplo, su frase característica, no varió. Tampoco el guatallarín, su comida preferida. “Si estoy llorando digo ‘Mostro de doloroso’, entonces mantener esa voz te puede hacer poner esos matices de drama”, agrega David.
En la historia, cuenta Cortez, se plantearon situaciones a largo plazo, ya no con la inmediatez del sketch sino con problemas reales y a veces duros. Uno de ellos fue la enfermedad de la mamá de El Cholito, que abordó el tema del cáncer de forma seria y con las situaciones de dolor cotidianas.
“Le tienen que suceder cosas malas, pero también tiene que haber esas situaciones de progreso y del amor de la Niña, que no se resuelven en un día”.
Lo más difícil de la producción fue tratar de suponer la aceptación del público, porque algunos capítulos se hicieron con mucha anticipación. Ahora mismo se transmite el capítulo 70 de la telenovela, pero el equipo de producción (integrado por 85 personas) graba las escenas finales. “En este caso acertamos y hay mucha gente involucrada en ese éxito”.
El Cholito graba sus 20 últimos capítulos y estará terminada para el 25 o 26 de marzo. Para estas grabaciones regresarán la venezolana Ruddy Rodríguez y el colombiano Julio César Herrera, se incorporará Xavier Pimentel, que será antagonista de Pepe Chalén, y aparecerán nuevos villanos.
“Vendrá una nueva mala que va a tratar de apoderarse del canal y del corazón de El Cholito. Pero una mala de verdad, porque hasta ahora no ha habido ninguna mala”, cuenta Cristian Cortez.
Cortez, Toledo y Reinoso son las tres cabezas que han sabido involucrar el boom del rating en los capítulos, asumir los cambios inesperados e introducir mejoras a la telenovela. Ellos logran coordinarse juntos, aunque su trabajo se realice por separado. Cortez escribe en el estudio Alberto Borges, pero en un área independiente a la grabación; Toledo permanece todo el tiempo en el set y Reinoso acude a grabar según el día y hora que esté fijada su escena.
“Por ejemplo, esta semana no he grabado el lunes, no grabé ayer, mañana no grabo. Pero hay semanas donde estoy todo el día. Hay días que me toca hacer escenas en la mañana, no hago nada en todo el día y luego grabo en la noche”, cuenta el actor, mientras el equipo técnico le hace señas de que es hora de su actuación.
El productor, José Romero, también interrumpe discretamente porque Jorge Toledo debe seguir dirigiendo la grabación; antes de terminar la plática y su vaso de leche, acomoda su gorra y asegura que el final está guardado bajo llave en su cabeza. Que es inesperado, sorpresivo, pero fiel al comienzo.
“Se inició de una forma, respetando nuestra realidad, nuestra cultura, y el final será exactamente igual, va a respetar eso”.
El Cholito no inventó el agua tibia, reconoce el equipo, pero supo recoger elementos cotidianos que identifican a todos. “El personaje es gracioso, pero en cualquier parte, en tu oficina, en cualquier lugar del país siempre hay una persona graciosa, chistosa. Hay uno u otro cholito, y eso es lo que nosotros hemos plasmado”.
Luces listas. Cámaras. Acción. El licenciado Soto entra a su oficina y conversa con Jessenia (Pamela Palacios), pregunta qué ha pasado con El Cholito. Reinoso mira de lejos y sigue esperando su turno.
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